Tesla ya ha presentado el Roadster con una imagen que no esperabas, un 0 a 100 de 0,81 segundos y, según Elon Musk, capacidad de volar

Tesla Roadster
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El Tesla Roadster se ha presentado por fin como un deportivo eléctrico de diseño nuevo, prestaciones radicales y que, a su manera, vuela.

Nueve años después de enseñar por primera vez la segunda generación de su deportivo eléctrico, Tesla ha decidido que ya era hora de pasar de las promesas a los hechos. Y, fiel al estilo de Elon Musk, no ha elegido precisamente una presentación discreta: el nuevo Tesla Roadster se ha mostrado en unas instalaciones de pruebas de SpaceX en Texas, ha acelerado de 0 a 100 km/h en 0,81 segundos y ha protagonizado una demostración en la que ha circulado boca abajo, ha dado una voltereta en el aire y ha sobrevolado otros vehículos. No ha ido al espacio, pero muchos se han acordado del modelo que está en algún punto del Sistema Solar.

Quien recuerde el prototipo presentado en 2017 tendrá que hacer un reset de la imagen mental que se había hecho del Roadster, porque el modelo final no es simplemente aquel concept car con algunos retoques para llegar a los concesionarios, es una reinterpretación completa de la idea que luce un diseño completamente nuevo.

Pero, como es inevitable mirar atrás y comparar con lo que se nos dijo hace casi 10 años, vamos a hacer un pequeño repaso: en 2017, la marca prometió un deportivo capaz de recorrer hasta 1.000 kilómetros por carga y de acelerar de 0 a 100 km/h en alrededor de dos segundos. Ahora, ni siquiera se ha dignado a hablar de autonomía, aunque su aceleración será mucho mejor, porque baja de tan solo un segundo.

De hecho, Tesla apenas ha entrado en detalles técnicos y ha optado, como suele hacer, por el espectáculo, aunque en este caso con un éxito rotundo, algo completamente opuesto a lo que ocurrió con la desastrosa presentación del Tesla Cybertruck.

El Roadster de Tesla vuela, o al menos planea

La gran estrella de la puesta del largo del Roadster ha sido el sistema desarrollado en colaboración con SpaceX, la compañía aeroespacial de Musk. El Roadster utiliza ventiladores que generan una potente fuerza de succión para mantenerse pegado a una superficie, incluso cuando está invertido, y propulsores de gas comprimido que permiten impulsarlo y controlar sus movimientos durante las maniobras aéreas.

Durante la demostración, el vehículo ascendió por una estructura curva hasta quedar boca abajo, se elevó, giró en el aire y volvió a aterrizar. Después, protagonizó otro salto por encima de varios vehículos de Tesla haciendo un ‘kickflip’, una maniobra propia del skateboarding. Se puede decir lo que se quiera de Tesla y Musk, pero ha sido todo un espectáculo… que además ha salido bien.

Ahora bien, que no todo el mundo empiece a desnudarse ya, porque conviene no confundir una demostración tecnológica con un coche volador listo para la calle.

Tesla Roadster
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Lo que Tesla ha mostrado es una capacidad de elevación puntual mediante propulsores, no un coche volador que pueda desplazarse por el aire como un avión. No está nada mal, pero hay que tener las cosas claras. Además, es una función que no está homologada para su uso en carreteras abiertas y, además, estará reservada solo para la versión tope de gama del modelo, el denominado como Roadster Rocket.

Aunque el vuelo se ha llevado todos los titulares, el otro gran reclamo del modelo es su aceleración. Tesla ha registrado una cifra de 0,81 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, que corresponde a la variante equipada con cohetes de propulsión. No se sabe el tiempo para la básica, pero es posible que esté más cerca de los 2 segundos anunciados originalmente.

En cualquier caso, de mantenerlas una vez llegue a la calle, estaríamos hablando del coche de producción más rápido del mundo. Además, la marca también ha hablado en alguna ocasión de una velocidad máxima superior a los 370 km/h, aunque por ahora no se ha confirmado.

Lo que se sabe hasta ahora son cifras extraordinarias, pero todavía hay multitud de incógnitas: no se han publicado todos los datos técnicos del modelo definitivo ni, obviamente, existe una verificación independiente de las prestaciones anunciadas, así que habrá que esperar para salir completamente de dudas.

Tres versiones para el Tesla Roadster y una larga espera hasta 2028

Tesla ha planteado una gama con tres escalones: Performance, Thrust y Rocket. El primero será el acceso a la familia, mientras que el segundo añadirá propulsores de aceleración y el tercero estará reservado a una clientela mucho más exclusiva, con configuración monoplaza y el sistema de vuelo completo.

Según la información publicada tras la presentación, las reservas estadounidenses requieren depósitos de 50.000 euros para el Performance y de 250.000 euros para el Thrust (en ambos casos con un depósito inicial de 5.000 euros). El Rocket, por su parte, solo podrá adquirirse mediante invitación y ni siquiera se ha dicho lo que cuesta.

No se trata de un desembolso precisamente pequeño y, de nuevo, supone un acto de fe para los compradores, aunque mucho menor que el que realizaron en 2017 muchos interesados. Para aquellos, además, seguramente no es mucho problema esperar otros dos años hasta tener su Tesla Roadster en casa, porque su producción no comenzará hasta 2028.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España