Si hablamos de compactos deportivos, el Volkswagen Golf GTI MK4 1.8T de 150 CV podría ser el menos querido

A finales de la década de los 90 llegó la cuarta generación del Volkswagen Golf y, con ella, un nuevo GTI algo descafeinado al principio, pero que mejoró después. El 1.8T puso muchas esperanzas, pero muchos no acabaron de aceptarlo...
Cuando un aficionado al motor hace su lista de los mejores compactos deportivos, siempre incluye el Volkswagen Golf. El modelo alemán se lo ha ganado desde que llegó al mercado. Sin embargo, la cuarta entrega del Golf GTI no fue tan querida. Al menos, hasta que la marca ‘corrigió’ y aumentó la potencia.
Nos remontamos a 1997, cuando hizo acto de presencia el Volkswagen Golf Mk4. La cuarta generación llegaba al mercado apenas cuatro años después de hacerlo el Golf Mk3, un modelo que había sido una especie de transición entre el Mk2 y el Mk4.
La cuarta generación del Golf supuso un importante salto con respecto al pasado, en cuanto a tecnología, calidad de fabricación y conducción. El compacto alemán ganó muchos enteros y también se ‘aburguesó’. Era casi como un Passat compacto.
Esto tenía su parte positiva (mejor coche en todos los sentidos), pero también negativa (perdía esa rebeldía de antes y se convertía en un coche ‘más pijo’).
Un Volkswagen Golf más aburguesado
El Volkswagen Golf Mk4 destacaba por su calidad percibida. El interior estaba rematado con materiales de muy buena factura y el nivel de ajustes era muy alto. A esto se sumaba un diseño muy ergonómico de la consola central, con una distribución de los mandos perfecta.
A partir de esta cuarta entrega, empezó a generalizarse la imagen que todo el mundo tiene actualmente del compacto alemán. Sin embargo, la opinión generalizada era que le faltaba algo de chispa.
Al volante del Golf, la sensación era que se había recortado mucho la distancia con el Passat, la berlina de referencia entre las marcas generalistas en la época. Lo dicho, un Golf aburguesado, con todo lo bueno y malo que ello implicaba.
La oferta mecánica estaba compuesta por versiones de gasolina y diésel. Las de gasolina estaban formadas por un 1.4 de 75 CV y tres 1.6 de 105, 102 y 110 CV. Las de gasóleo eran un SDI de 68 CV y el mítico 1.9 TDI con 100, 110, 130 y 150 CV.
Luego estaba el GTI con 150 CV y las versiones tope de gama: un V6 con 2.8 y 3.2 litros (el Golf R32). También hubo un V5 de 170 CV.
La gama mecánica sufrió variaciones a lo largo de su ciclo comercial. Apareció una versión de 2.0 litros de gasolina con 116 CV que más tarde fue reemplazada por un FSI de 110 CV.
Versión GTI del Golf Mk4, con 150 CV

La versión que nos ocupa aquí es el Golf GTI, la cual recibió fuertes críticas por su escasa potencia. Montaba un motor de cuatro cilindros y 1.8 litros que el Grupo VAG utilizó en varios modelos.
El motor tenía una culata de cinco válvulas por cilindro y un turbo KKK. Producía 150 CV a 5.700 vueltas y 210 Nm de par entre las 1.750 y 4.600 rpm. Era exactamente la misma potencia que la anterior, que el Golf Mk3, pero con un coche más pesado y una conducción menos deportiva.
Aun así, era un propulsor muy homogéneo que destacaba por su buena respuesta a medio y alto régimen. Conseguía el 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 222 km/h.
No era un motor turbo como los de ahora, que ya se sienten ‘vivos’ desde muy bajo régimen. En esta zona se notaba perezoso y no estaba 100% operativo hasta las 3.000 vueltas. A partir de ahí, se sentía una contundente patada del turbo, lo que permitía hacer adelantamientos con facilidad.
Esto también requería estar pendiente del cambio, una transmisión que, por cierto, tenía un manejo agradable y preciso en la inserción de las marchas, con unos desarrollos correctos, pero algo lento.
Volkswagen sube la apuesta: Golf GTI Anniversary de 180 CV

Volkswagen sabía que tenía que hacer algo para no defraudar a sus seguidores y en 2002 aprovechó el 25 aniversario del Golf GTI para lanzar una edición conmemorativa que, además, aumentaba la potencia hasta los 180 CV.
El Volkswagen Golf GTI Anniversary se convertía, ahora sí, en el compacto deportivo que todos anhelaban. Todavía no había llegado el Golf R32, que apareció al año siguiente, con un propulsor V6 de 240 CV. En la gama había un V6 2.8 con 204 CV y un V5 con 170 CV que fue reemplazado por el nuevo 1.8 turbo de 180 CV.
Con este nuevo motor, el Golf GTI Mk4 mejoraba las prestaciones: 7,9 segundos, aunque la velocidad máxima era la misma. También completaba los 400 metros desde parado en 15,7 segundos y los 1.000 metros en 28,7 segundos.
Poco después, Volkswagen retiró el motor de 150 CV. Había quien pensaba que se trató de una estrategia de la compañía, que ya tenía planeado lanzar la versión 25 aniversario y quería reservar un motor más potente para la ocasión. Otros, en cambio, vieron en este nuevo motor una manera de acallar las críticas recibidas.



